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miércoles, 24 de octubre de 2018

Una de cada tres empleadas domésticas vive por debajo del umbral de la pobreza

MADRID.- Una de cada tres empleadas domésticas o empleados domésticos vive en hogares que están por debajo del umbral de la pobreza (el 16 por ciento en la población general) y duplican los retrasos en el pago del alquiler o la hipoteca respecto a cualquier otro trabajador en España.

Según un informe de Oxfam Intermón y de Instituto de Estudios de Género de la Universidad Carlos III, la pobreza laboral y la precariedad afecta de manera importante a las trabajadoras de ese sector (la mayoría son mujeres y el 57 % extranjeras), cuyos trabajos con alta tasa de temporalidad y de informalidad ocasiona situaciones de pobreza en el 34,3 por ciento de sus hogares.
Hay más de 630.000 personas dedicadas al empleo del hogar, casi el 4 por ciento de la población activa, y 163.925 no están registradas en la Seguridad Social y por tanto no cotizan ninguna de las horas trabajadas, lo que limita sus derechos laborales en el presente y en el futuro.
El estudio calcula que si este sector económico estuviera legalmente remunerado equivaldría al 2,8 por ciento del PIB y por ello reclama cambios normativos para que se equiparen los derechos laborales de las trabajadoras del hogar al del resto de los asalariados, facilitando la cotización del empleo doméstico.
“El empleo doméstico es riqueza”, ha explicado Liliana Marcos, desde Oxfam, y sin él el resto de la economía se vería perjudicada, y “cubre espacios que el estado no hace por falta de recursos”.
Según una encuesta realizada entre 205 empleadas del hogar, sólo 18 cotizaba su trabajo y el 43,4 por ciento ni una sola hora al mes (89 trabajadoras).
Oxfam denuncia que la precariedad tiene rostro de mujer, tal y como muestra que 7 de cada 10 salarios va a manos de una mujer.
En relación con la calidad del empleo del hogar, las mujeres empleadas en ese sector superan la media estatal de temporalidad del mercado laboral: 1 de cada 3 contratos de no internas son temporales, en el conjunto de la población asalariadas es 1 de cada 4.
“Sufren además una rotación mayor que el resto de la población, lo que les impide acumular antigüedad”, principalmente por la baja remuneración, ha explicado el investigador de la Universidad Carlos III Luis Gómez, quien ha detallado que si el contrato temporal medio dura 128 meses, en las empleadas del hogar apenas llega a los 70 meses.
“Si la tasa de parcialidad entre la población asalariada ronde el 15 por ciento, se multiplica por 4 y llega hasta el 62 por ciento de las trabajadoras de hogar no internas”, ha señalado el expertos.
Las trabajadoras manifiestan su insatisfacción por las horas que trabajan y desearían la extensión de sus jornadas, señala Gómez, lo que no ocurre con las trabajadoras internas con una media de horas efectivas de 61 y un 4,5 por ciento supera las 90 horas a la semana.
A pesar de la precariedad que vive el sector, faltan menos al trabajo que el resto de la población, “a pesar de que las características de su trabajo, en muchos casos les obligan a levantar pesos elevados” y otro tipo de duras cargas.
En el 43 por ciento de los hogares vive un niño y el 4,5 por ciento de los hogares de las empleadas domésticas conforman una familia monomarental.
Desde la ONG Territorio Doméstico, de ayuda a las mujeres de este sector, Rafaela Pimentel ha destacado el valor del trabajo invisibilizado que prestan en la sociedad, “que no se contabiliza ni en tiempo, ni en dinero”.
También ha denunciado que la ley de Extranjería obliga a muchas de las trabajadoras a hacerlo sin poder darse de alta a la Seguridad Social durante varios años hasta que obtienen el documento de arraigo que les permite tener un contrato de trabajo.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Bruselas alerta del alto nivel de desigualdad y pobreza en España pese a la recuperación

BERLÍN.- Berlín y Bruselas decretaron recortes y reformas para salir de la crisis, y España se ha convertido en paradigma del éxito de ese modelo en Europa: el PIB crece a ritmos del 3% y el paro ha caído del 26% al 16%. Pero el informe social de la Comisión Europea alerta de los niveles de desigualdad y del riesgo de pobreza que aquejan a la economía española, que se sitúan "entre los más altos de la UE" pese a la despampanante recuperación. Bruselas critica la temporalidad y una política social "inconsistente", con menor poder de redistribución que en el resto de la UE, tal como recoge El País, de Madrid.

El ministro Luis de Guindos se marchará un día de estos a Fráncfort como vicepresidente del BCE con un relato deslumbrante de la salida de la crisis española. España ha saneado sus bancos. Crece por encima de la media europea. Ha rebajado 10 puntos el desempleo desde máximos. Lleva cinco años acumulando superávits comerciales gracias a las publicitadísimas reformas laborales, de pensiones, de todo tipo. Todo eso es cierto. Pero el informe social de la Comisión Europea, al que ha tenido acceso este periódico y que se presenta hoy en Bruselas, relata la cara b de esa recuperación. 
Y deja un puñado de cifras mucho menos llamativas: el estudio destaca que España redujo el año pasado mínimamente la desigualdad y los niveles de pobreza, que a pesar de la recuperación siguen "entre los más elevados" de la UE. Y subraya las "vulnerabilidades" de España: básicamente, niveles de deuda pública, privada y exterior estratosféricos, que pueden poner la economía española en terreno pantanoso si suben los tipos de interés.
Bruselas, en fin, alerta de que la recuperación es desigual: no ha llegado a todos los bolsillos en la misma medida. Pero aun así no cambia de recetario: "La fuerte recuperación española es una oportunidad para revitalizar las reformas", arranca el estudio. 
A pesar del fuerte crecimiento del PIB y del empleo, "la productividad crece lentamente, y la fuerte segmentación del mercado laboral [con un incremento continuo de los contratos temporales] y la inconsistente política social dan como resultado un estancamiento de la desigualdad en niveles elevados". 
Esa tendencia puede resumirse con un dato: el 20% más rico gana en España 6,6 veces más que el 20% más pobre, diferencia que se sitúa entre las más abultadas de la Unión Europea.
El estudio ofrece un dato malo por cada dato positivo del que presume el Gobierno. Pero sobre todo deja la impresión de que el Ejecutivo ha hecho sus deberes solo a medias.
Desequilibrios macro: ligera mejoría, pero vulnerabilidad. "La reducción de los desequilibrios macroeconómicos registra progresos, pero los altos niveles de deuda externa, privada y pública suponen que las vulnerabilidades siguen ahí", cita el informe. El desempleo también mejora, pero Bruselas afirma que el insoportablemente alto nivel de contratos temporales (el 26,8%, entre las peores cifras de la UE) tiene "impacto negativo tanto en la productividad como en la cohesión social".
Recomendaciones específicas a España: progresos "limitados". Bruselas hizo recomendaciones a España de índole fiscal, para el mercado laboral y para asegurar la inversión en I+D y la unidad de mercado. Los progresos, en todas las áreas, son "limitados". Se ha mejorado el marco fiscal y los contratos públicos, pero sin alardes: la Comisión no ve "riesgos inmediatos de estrés fiscal", aunque sí "riesgos elevados a medio plazo". 
Bruselas ve algún progreso en la coordinación entre los servicios de empleo, pero critica los escasos avances en los inventivos para los contratos fijos y en la puesta en marcha de los esquemas de renta garantizada, y alerta de los limitados progresos en la implementación de la ley de unidad de mercado y en las inversiones en I+D. Aplaude, eso sí, la reducción de las emisiones de gas y el avance en los objetivos de energías renovables.
Trabajadores pobres. Lo más sabroso del informe es el análisis del mercado laboral y sus consecuencias sobre los indicadores sociales, en los que España sale mal parada. "La situación social mejora pero tanto la desigualdad como el riesgo de pobreza siguen siendo muy elevados", resume, con especial hincapié en las altas tasas de abandono escolar, de pobreza infantil y de paro juvenil. 
"El uso generalizado de contratos temporales afecta negativamente a la productividad y a la desigualdad, particularmente entre los jóvenes y los trabajadores de baja cualificación", que siguen teniendo "alto riesgo de pobreza". Los incentivos para aumentar los contratos fijos no han funcionado, critica Bruselas, que prevé incrementos salariales "modestos" en 2018 y 2019, y en todo caso inferiores a la media europea.
El 27,9% de la población española está en riesgo de pobreza: al arrancar la crisis, allá por 2008, esa cifra era del 23,8%. La renta per cápita ha crecido menos que el PIB desde que empezó la recuperación: la desigualdad experimenta una leve mejoría pero evoluciona con más lentitud que la recuperación y sigue siendo una de las más elevadas de la Unión. Las razones son "las altas tasas de paro y la segmentación del mercado laboral", según Bruselas, que deja un último rejón: el sistema fiscal y los beneficios sociales en España "tienen un poder redistributivo bajo respecto a la media europea": reducen la desigualdad en torno a un 34%, frente a una media europea del 40%.

lunes, 17 de octubre de 2016

España, entre los países de la UE en donde más ha crecido el riesgo de pobreza

LUXEMBURGO.- España es, después de Grecia y Chipre, el país en donde se ha registrado un mayor aumento de la tasa de riesgo de pobreza o de exclusión social en la Unión Europea, si se comparan los datos de 2008 y 2015, según la última cifra publicada por la Oficina Europea de Estadística (Eurostat). 

En total, son 15 Estados miembros en los que la tasa de riesgo ha aumentado en ese periodo, con Grecia en primera posición con un aumento de 7,6 puntos porcentuales (de un 28,1 % a un 35,7 %).
Chipre, con un incremento de 5,6 puntos, y España, con una subida de 4,8 puntos (de un 23,8 % en 2008 a un 28,6 % en 2015), le siguen en segunda y tercera posición. Italia (+ 3,2 puntos porcentuales) y Luxemburgo (+3 puntos porcentuales), completan el ‘top cinco’.
Por el contrario, los países que más han reducido el riesgo de pobreza en su población son Polonia, que lo ha rebajado en 7,1 puntos, de un 30,5 % a un 23,4 %; y Rumanía, que ha bajado su tasa en 6,9 puntos porcentuales.
En el conjunto de la Unión Europea, la tasa de población que se encontró en riesgo de exclusión o pobreza en 2015 fue del 23,7 %, un registro que se corresponde con los niveles de 2008, previos al azote de la crisis económica.
Para evaluar el riesgo de pobreza o exclusión, la oficina europea de estadística tiene en cuenta que la persona se vea afectada por al menos uno de estas tres circunstancias: que esté en riesgo de pobreza incluso con ayudas sociales, que esté en situación de privación material grave o que viva en un hogar con muy baja intensidad de empleo.
En el caso de España, en 2015 hubo más personas que cumplieron alguno de los tres requisitos en comparación a 2008. Así, un 22,1 % se encontraba en situación de “pobreza monetaria” (19,8 % en 2008), un 6,4 % sufría una privación material grave (3,6 % en 2008) y un 15,4 % vivía en un hogar con fuerte desempleo (6,6 en 2008).
Mientras, la media europea fue de un 17,3 % de personas que cumplieron el primer criterio en 2015, un 8,1 % el segundo y un 10,5 % el tercero.
La tasa de riesgo de pobreza viene definido por la parte de personas cuya renta disponible en el hogar (tras calcular ayudas sociales, impuestos y otras deducciones) se sitúa por debajo del riesgo de pobreza monetaria, equivalente al 60 % de la renta disponible equivalente de media en el país. En el caso de España, esa cifra se fijó en 2015 en 8.011 euros para un adulto sólo y en 16.823 euros para un hogar de dos adultos con dos menores de 14 años a su cargo.

jueves, 13 de octubre de 2016

Más de 3,5 millones de españoles viven con menos de 350 euros al mes

MADRID.- Más de 13,3 millones de españoles, un 28,6% de la población, están en riesgo de pobreza y exclusión social y, de ellos, 3,5 millones se encuentran en una situación severa con unos ingresos inferiores a los 4.500 euros al año, unos 330 euros al mes. 

Según el Indicador de la Red Europea Contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN) presentado este jueves, que recoge datos de 2015, la cifra total se ha reducido en 322.658 personas -un 0,6 %- respecto a 2014, aunque es casi cuatro puntos más alta que la de 2009, cuando estaban en esta situación 11.546.214 españoles.
No obstante, se ha incrementado la tasa de trabajadores pobres, que ha ido ascendiendo del 11,7 % en 2013, al 14,2 % en 2014 y al 14,8 % el pasado año, debido en gran medida a la mala calidad del empleo, según ha recalcado el presidente de EAPN en España, Carlos Susías.
Aunque el índice de pobreza relativa, que se aplica a los 10,4 millones de españoles con ingresos inferiores a los 8.000 euros anuales, ha disminuido del 22,2 % al 22,1 %, se ha acrecentado un 0,7 % los ciudadanos que viven en pobreza severa, de forma que ya son 3,5 millones los que viven con 333,8 euros al mes, un 7,6 %.
Los más castigados fueron los jóvenes de entre 16 y 29 años, cuyo tasa pasó del 36,4 % al 38,2 %; aunque en los menores bajó dos puntos, hasta situarse en el 33,4 %, el riesgo de pobreza y exclusión social sigue afectando a tres de cada diez niños, mientras que los mayores de 65 años son el colectivo con el indicador más bajo (13,7 %).
La desigualdad también aumentó en España, donde el 10 % de los más ricos obtienen una cuarta parte de los ingresos de toda la población, con lo que se coloca en el tercer país europeo, detrás de Rumanía y Serbia, con las diferencias más notables.

martes, 24 de mayo de 2016

Casi tres de cada diez niños españoles viven en riesgo de pobreza

MADRID.- Uno de cada cinco españoles, el 22,1 % de la población, se encuentra en riesgo de pobreza, es decir que vive con menos de 8.011 euros anuales, al tiempo que los ingresos de los hogares han caído un 0,2%, hasta los 26.092 euros al año.

No obstante, el ingreso medio por persona ha crecido el 0,3%, hasta 10.419 euros, lo que se explica por la reducción del tamaño medio del hogar.
Estos son los últimos datos de los que dispone el Instituto Nacional de Estadística (INE), que forman parte de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) elaborada con datos de 2014 y difundida hoy, y que en cuanto al riesgo de pobreza se mantiene en similar porcentaje.
Advierte el INE de que la tasa de riesgo de pobreza de los menores de 16 años es del 28,8 %, es decir que afecta a casi uno de cada tres, mientras que la de los mayores de 65 años es del 12,3 %.
El "riesgo de pobreza", explica Estadística, es un indicador que mide desigualdad, no pobreza absoluta, sino cuántas personas tienen ingresos bajos en relación al conjunto de la población.
Así, calculando el total de ingresos de la población en 2014, la tasa de riesgo de pobreza alcanza el 22,1 %, una décima menos que un año antes.


Dificultades para llegar a fin de mes
En cuanto a la situación económica de los hogares, aunque ha mejorado ligeramente, el 13,7 % de ellos llega a fin de mes con "mucha dificultad" y casi el 40 % no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos.
Además, el 40,6 % no puede ir de vacaciones ni una semana al año y el 9,4 % se retrasa en los pagos relacionados con su vivienda (hipoteca, alquiler, gas, electricidad, comunidad...).
El porcentaje de la población española que vive en riesgo de pobreza se eleva hasta el 28,6 % (con una caída de 0,6 puntos en un año) si se utiliza el indicador Arope (siglas de At Risk Of Poverty or social Exclusión) que es el que figura en la estrategia Europa 2020 de la Unión Europea.
Este indicador, además del riesgo de pobreza, tiene en cuenta la baja intensidad de empleo en los hogares y la carencia material severa, como no poder comer carne, pollo o pescado cada dos días, no poder tener coche, calefacción, o lavadora, o no disponer de 650 euros para gastos imprevistos, entre otros factores.
En su estadística, el INE ha dividido a la población española en cinco grupos o "quintiles" (es decir que cada uno contiene al 20 % de los ciudadanos) en función de sus ingresos.
Y de este reparto se desprende que el 41,8 % de la población con educación superior esta en el quinto quintil (el de mayores ingresos), mientras que un porcentaje similar de los ciudadanos, el 41,5 % de los parados se encuentra en el primer quintil (el de menores ingresos). Sólo el 7 % de quienes más tienen están desempleados.
Si se tiene en cuenta la nacionalidad, el 16,7 % de los españoles se encuentra en el grupo de menores ingresos, un quintil al que pertenecen el 30 % de los extranjeros de la Unión Europea y el 51,7 % de los de fuera de la UE.
Por tamaño de hogar, en el quintil más pobre, están el 36,8 % de los hogares con 5 miembros o más, mientras que al más rico sólo pertenecen el 14,1 % de estas familias numerosas.

Nivel de estudios
La tasa de riesgo de pobreza también se puede desagregar en función de características como el nivel de estudios o el tipo de hogar, lo que refleja mayor pobreza entre los menos formados y en las familias con niños dependientes.
Así, el 29,9 % de quienes sólo tienen un nivel educativo equivalente a la primera etapa de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) está en riesgo de pobreza.
Un porcentaje que se reduce hasta el 9,8 % entre quienes han cursado educación superior.
Por tipo de hogar, el 37,5 % de quienes viven en hogares formados por un adulto con hijos dependientes a cargo están en riesgo de pobreza.
La menor tasa de riesgo de pobreza es la de los hogares de dos adultos sin niños dependientes (15,2 %).
También el 44,8 % de los parados está en riesgo de pobreza, al igual que el 10,3 % de los jubilados.
Por nacionalidad, el porcentaje de personas por debajo del umbral de riesgo de pobreza es del 18,8 % para los españoles, del 33,3 % para los extranjeros de la UE y del 55,3 % para quienes no pertenecen a la UE.
El INE explica en la encuesta que, si se imputa a cada hogar un cálculo aproximado de un pago mensual de alquiler o hipoteca por cada uno de sus miembros, la tasa de pobreza se reduce al 19,5 % (6,3 % para los mayores de 65 y 28,7 % para los menores de 16 años).
Por comunidades autónomas las tasas de riesgo de pobreza más elevadas son las de Andalucía (35,7 %), Murcia (31,8 %) y Extremadura (29 %), y las más bajas a Navarra (9,6 %), País Vasco (10,9 %) y Cataluña (13,9 %).