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sábado, 8 de julio de 2023

Científicos descubren la temperatura máxima que puede soportar el ser humano

 


WASHINGTON.- Tras una semana en la que la Tierra ha batido en dos jornadas consecutivas el récord del día más caluroso desde 1979, Investigadores de la Universidad de Roehampton, en el Reino Unido, han anunciado los resultados de un estudio en el que buscaban saber cuánto calor es demasiado calor para el cuerpo humano. Los científicos han determinado que el límite en el que ya no somos capaces de regular nuestra temperatura corporal está entre 40 y 50 grados Celsius.

El pasado tres de julio fue declarado como el día más caluroso jamás registrado en la Tierra. La temperatura media global del aire medida a dos metros por encima de la superficie terrestre alcanzó los 17,01 grados Celsius, según datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) recopilados por la Universidad de Maine, en EEUU. Al día siguiente, los datos marcaban aún más calor, 17,18 grados.

Y esta tendencia no tiene pinta de parar. Los nuevos récords de calor en todo el planeta sugieren que el 2023 será probablemente uno de los años más calurosos jamás registrados. Investigadores como Robert Rohde, de la Universidad de Berkeley, en EEUU, creen que esto se debe a que el doble efecto del cambio climático y el calentamiento provocado por el fenómeno de El Niño impulsan las temperaturas a nuevos máximos. 

Sin embargo, todavía no llegamos a entender del todo cómo afectan las temperaturas extremas al metabolismo humano, aunque el nuevo estudio nos da algo de luz. "Esta investigación aporta conocimientos fundamentales sobre cómo reaccionamos a entornos subóptimos y cómo lo 'óptimo' difiere entre personas con distintas características", explica Lewis Halsey, investigador principal del estudio y catedrático de Ciencias de la Vida y la Salud de la Universidad de Roehampton. Este trabajo, asegura, puede tener implicaciones para las condiciones de trabajo, el deporte, la medicina y los viajes internacionales.

Cuál es nuestro límite

El equipo se ha centrado en observar el intervalo de temperaturas en el que la tasa metabólica —la cantidad de energía mínima que necesita el cuerpo para realizar los procesos básicos— puede seguir controlando la temperatura de nuestros órganos vitales internos del cuerpo, como el corazón, los pulmones y el cerebro, sin consumir más energía de lo normal, lo que se conoce como temperatura central. 

Investigaciones anteriores ya han calculado la temperatura a la que nuestro cuerpo empieza a gastar energía para generar calor y combatir el frío exterior, la llamada temperatura crítica inferior. Sin embargo, apenas tenemos datos sobre la temperatura a partir de la cual nuestro cuerpo comienza a luchar con el calor, lo que sería nuestra temperatura crítica superior. De hecho, los científicos ni siquiera saben si los humanos tenemos una temperatura crítica superior ya que los mecanismos del cuerpo para mitigar el calor, la sudoración y la dilatación de los vasos sanguíneos, no consumen demasiada energía.

"Se ha trabajado mucho sobre el rango de temperaturas a las que prefieren vivir las distintas especies animales para que su tasa metabólica sea mínima y, por tanto, su gasto energético sea bajo", explica Halsey. "Extrañamente, la información sobre los humanos está mucho menos disponible cuando se consideran los límites superiores de nuestra zona neutra térmica".

Diferencias entre mujeres y hombres

El equipo de Halsey lleva realizando experimentos varios años para dar una respuesta a este misterio. En 2021 llevaron a cabo una serie de experimentos con 13 participantes menores de 60 años a los que hicieron permanecer semidesnudos durante una hora en una cámara en la que replicaron cuatro condiciones diferentes de temperatura y humedad, entre los 40 y 50 grados Celsius y el 25 y el 50 % de humedad. 

Los investigadores midieron las tasas metabólicas en reposo, la temperatura central, la presión arterial, la frecuencia cardiaca y la frecuencia respiratoria de los participantes y compararon sus resultados con mediciones de control tomadas a una temperatura en la que el cuerpo puede regular cómodamente la temperatura central, 28 grados Celsius con un 50% de humedad. 

Ahora han hecho otra ronda de experimentos en la que se le realizaron electrocardiogramas del corazón a 24 participantes, algunos de ellos participantes del estudio anterior, mientras estaban expuestos a 50 grados Celsius y condiciones del 25% de humedad. Los resultados de estas pruebas mostraron que la frecuencia cardiaca aumentaba más en las mujeres que en los hombres. 

"Encontramos algunos cambios considerables en las respuestas de la función cardiaca al calor entre categorías de personas, siendo el más llamativo el de los sexos", explica Halsey. "Es decir, por término medio, hombres y mujeres muestran algunas diferencias clave en sus respuestas cardiovasculares al calor".

Estos estudios se han realizado con un grupo pequeño de participantes muy homogéneo que vive en la misma región del mundo. El equipo asegura que sus experimentos están todavía en curso por lo que es posible que en el futuro añadan más variedad a la muestra y consigan resultados más específicos. 

"Estamos construyendo una imagen sobre cómo responde el cuerpo al estrés térmico, su capacidad de adaptación, los límites de esas adaptaciones y, sobre todo, la variedad de respuestas entre individuos. En un mundo que se calienta, estos conocimientos son cada vez más valiosos", añade el investigador.  

viernes, 31 de mayo de 2019

Sanidad financiará los tratamientos para dejar de fumar

MADRID.- La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, ha confirmado que los tratamientos para dejar de fumar van a ser financiados por el sistema sanitario público, y ha abierto la puerta a cambiar la Ley Antitabaco durante esta legislatura. 

“A lo mejor hay alguna modificación. Una nueva Ley ya veremos si es necesaria, teniendo en cuenta qué medidas hay que incorporar”, ha concretado en declaraciones a los medios antes de la jornada ‘Tabaco y relacionados: nuevos retos, la misma amenaza’, que se ha celebrado este viernes en la sede del Ministerio con motivo del Día Mundial Sin Tabaco.
Según ha avanzado la ministra, ya se han iniciado los expedientes para financiar los fármacos que ayudan a cesar el hábito tabáquico tras los trabajos realizados en la Comisión de Salud Pública y la Comisión Permanente de Farmacia. 
Sin embargo, aún no hay plazos para su implementación efectiva, ya que aún faltan aspectos por pulir con las comunidades autónomas y es necesario “negociar con la industria farmacéutica para analizar el coste de los fármacos al Sistema Nacional de Salud (SNS)“. “Ni idea de plazos. Hay por medio muchos condicionantes, es muy prematuro”, ha insistido.
Preguntada acerca de la posibilidad de que se apruebe una nueva Ley Antitabaco durante la legislatura que acaba de comenzar, Carcedo no lo ha descartado pero ha abogado por “poner el foco en el cumplimiento de la actual Ley y asegurar los espacios sin humo regulados”. 
En cualquier caso, ha defendido que la legislación “no está obsoleta”. 
“Hay que cumplirla. Completó algunos espacios sin humo y la Ley de 2005 fue un paso importantísimo en la lucha contra el tabaquismo“, ha añadido.
Igualmente, ha reconocido estar “estudiando” prohibir fumar en coches con niños, pero ha matizado que existen “dificultades para la capacidad de control del cumplimiento”. “Si tenemos ahora dificultades para controlarlo en terrazas o edificios públicos, pues en los vehículos es superior. Contando esas dificultades, estamos viendo experiencias de otros países en la ONU y la Comisión Europea. Aquellas que demuestren eficacia se incorporarán”, ha asegurado.
Carcedo ha indicado, por otra parte, que el Ministerio está trabajando en mejorar el cumplimiento de la Ley a través de acciones específicas de formación, sensibilización y refuerzo de la labor inspectora en áreas “donde se ha detectado un menor cumplimiento y mayor exposición al humo ambiental de tabaco, como las terrazas de hostelería y recintos de centros sanitarios”.
En este marco, el Ministerio va a actualizar el documento de consenso de aplicación de la norma de 2010. “Estamos observando cierto relajo en el cumplimiento. Esta nueva guía de abordaje se llevará en su día al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud y la idea es que todos aquellos espacios que la Ley decide que sean sin humo se asegure a la población que se mantengan así”, ha agregado. Junto a esto, ha apostado por “potenciar” las consultas de Atención Primaria en la deshabituación del tabaco, en el marco de la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el SNS.
La ministra también ha alertado sobre las “nuevas formas de consumo de tabaco”, que contienen “diseño y elementos atractivos para los jóvenes”. 
“Tenemos que alertar y advertir de que son formas de consumo de tabaco con efectos para la salud diferentes pero perjudiciales igualmente. Tienen el elemento común del tabaco, la nicotina, que genera el hábito. El tabaco mata hasta a 52.000 personas en España directamente. Si fuese otra causa a la que la sociedad no estuviese habituada, estaríamos alarmados. Es un producto muy perjudicial. Al dejarlo ser recupera calidad de vida, muchos sentidos y se comprueba en los bolsillos”, ha concluido.

viernes, 25 de mayo de 2018

¿Por qué la supervivencia al cáncer es hasta un 180% mayor en otros países que en España?

MADRID.- El cáncer ha dejado de ser una sentencia de muerte. La supervivencia de los pacientes en España ya alcanza el 53% a los cinco años del diagnóstico, una cifra similar a la del resto de países europeos ricos. Sin embargo, en 2016 todavía se registraron 113.000 fallecimientos por tumores en España. Un análisis realizado por Materia, comparando las cifras españolas con las de los países líderes mundiales en cada tipo de tumor, sugiere márgenes de mejora enormes, no siempre reales, recoge hoy el diario El País. 

La supervivencia a los cinco años al cáncer de pulmón es casi un 144% mayor en Japón que en España. También es un 8,6% mayor en cáncer de próstata y casi un 6% mayor en cáncer de mama en EE UU. Y Corea del Sur pulveriza los resultados españoles con supervivencias mucho mayores en el caso del cáncer de estómago (un 150% más), de recto (un 20% más) y de colon (casi un 14% más).
Las causas de estas diferencias a veces abismales son múltiples. El presidente de la Sociedad Europea de Oncología Clínica, Josep Tabernero, señala factores políticos, como los programas de diagnóstico precoz de cáncer colorrectal que se están implantando en todas las comunidades autónomas. 
Las pruebas consisten en un test de sangre oculta en heces, que se hace en casa y se lleva al centro de salud. Si el test da positivo, al paciente se le realiza una colonoscopia para descartar pólipos. Solo País Vasco, Navarra, La Rioja y Comunidad Valenciana garantizan el acceso a este cribado a toda la población en riesgo, según denunció la asociación de pacientes EuropaColon. La cobertura nacional de los programas de cribado era solo del 38% en diciembre de 2016, según los datos de la Red Española de Cribado del Cáncer.
Tabernero subraya también otro factor, esta vez sociológico. “Solo el 30% de la población hace caso y acude a los programas de cribado. Es triste. La gente tiene miedo a saber”, afirma el médico, director del Vall d’Hebron Instituto de Oncología, en Barcelona. 
El cáncer colorrectal es el tumor maligno más frecuente en España, con más de 34.000 casos diagnosticados al año, y es la segunda causa de muerte por cáncer. Los programas de cribado podrían reducir la mortalidad un 35% y salvar hasta 4.000 vidas al año en España, según los cálculos de la Asociación Española Contra el Cáncer.
La comparativa internacional ofrece cifras sorprendentes. La supervivencia al cáncer de esófago a los cinco años es un 177% mayor en Japón que en España. La explicación, en este caso, es diferente. “Los tumores de esófago y estómago son muchísimo más frecuentes en Asia por factores genéticos. En Corea del Sur y Japón se ha llevado a cabo una política muy activa de prevención y diagnóstico precoz, con gastroscopias de manera rutinaria. En nuestro entorno no hay ningún programa de cribado, porque no es coste-efectivo”, apunta Tabernero. En 2017 se detectaron 8.284 casos de cáncer de estómago y 2.239 de esófago en España.
Casi el 33% de las personas con cáncer de pulmón en Japón viven al menos cinco años después del diagnóstico, frente al 21% de EE UU y al 13,5% de España. “En Japón existen más casos de cáncer de pulmón no relacionado con el tabaco y por eso los resultados de supervivencia son mejores”, explica Bartomeu Massuti, jefe de Oncología del Hospital General de Alicante. 
“En Estados Unidos, en general, las diferencias hay que atribuirlas a la mayor disponibilidad de fármacos y tecnología: cirugías especializadas y técnicas diagnósticas más complejas”, añade Massuti, secretario del Grupo Español de Cáncer de Pulmón.
El oncólogo pone sobre la mesa un problema denunciado por muchos especialistas consultados: la organización de la sanidad en España. “Es necesario concentrar los recursos en centros de referencia. Las posibilidades de curación son más altas si hay centralización y especialización, ahora que tenemos diagnósticos más precisos”, sostiene.
“España tiene un sistema público de salud que es aberrante, porque tiene 17 sistemas, lo que crea inequidades y situaciones grotescas. Puede ocurrir que en una región un fármaco se apruebe y en otra no. Es como tener 17 países”, lamenta Miguel Martín, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid.
Pablo Menéndez es el director científico del Campus Clínic-UB del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, en Barcelona. “En pediatría y tumores raros, la descentralización de la sanidad nos mata”, coincide. 
“¿Cuál es la experiencia de los oncólogos infantiles en sitios donde solo ven ocho casos al año? Que todos los niños vayan a Madrid y lo pague el Estado es más coherente y barato que hacer un centro en cada comunidad”, resume. 
La supervivencia a los cinco años de los tumores cerebrales infantiles es un 20% superior en Suecia que en España.
La epidemióloga Núria Malats, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, también critica la descentralización. "En el caso del cáncer de páncreas observamos que hay una heterogeneidad brutal en el tratamiento y en el diagnóstico. Hay que regularizar todo. Deberían existir centros de referencia en algunas comunidades autónomas", opina. "Falta voluntad política, por ejemplo para invertir más en investigación", se queja. La supervivencia a los cinco años con un cáncer de páncreas es un 56% mayor en Australia que en España.
La presidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica, Ruth Vera, destaca la necesidad de mejorar los registros de tumores en España. El estudio de referencia internacional de supervivencia al cáncer, el Concord-3, se publicó este enero con datos de 71 países tomados hasta 2014. 
Miembros de la UE como Bélgica, Irlanda, Polonia, Portugal y los países nórdicos ofrecieron los datos del 100% de su población. Sin embargo, en España no existe un registro nacional del cáncer y los datos utilizados, provinciales o autonómicos, solo cubrían al 20% de los ciudadanos. 
Los registros españoles no incluían las cifras de Madrid y Barcelona —las ciudades con los mejores hospitales—, por lo que sus datos de supervivencia podrían estar sesgados a la baja. “Nos faltan registros hospitalarios de cáncer”, zanja Vera, jefa del Servicio de Oncología Médica del Complejo Hospitalario de Navarra.
El oncólogo Josep Tabernero, pese a todo, es optimista y hace un llamamiento a mirar hacia atrás. El presidente de los oncólogos europeos todavía pasa consulta un día a la semana. "Cuando empecé en 1988 la supervivencia global en cáncer era del 30%. Yo he visto un cambio brutal".

sábado, 17 de marzo de 2018

Los niños españoles duermen más de nueve horas diarias

MADRID.- Los niños españoles de entre 3 y 14 años duermen una media de 9,63 horas al día, siendo los que menos duermen los de edades comprendidas entre 11 y 14 años (9,22 hora) y, los que más, los pequeños de entre 3 y 6 años (10,04 horas), según el II Estudio Caser sobre Salud Familiar.

Aunque duermen el mínimo recomendado por la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño, citadas en Guías del Ministerio de Sanidad, que establece que los niños de 6 a 12 años de edad deben dormir una media de entre 9 y 12 horas al día, lo cierto es que en España los niños “de forma bastante justa con la recomendación”, explica el doctor José María Hernández Briones, director médico de Caser.
No obstante, según señala el doctor Rafael del Río, director de la Unidad de Neurofisiología y Trastornos del Sueño de Vithas Internacional, el número de horas de sueño varía mucho según la edad del niño y en base a las características propias de cada sujeto, así “cada niño tiene necesidades particulares, lo que dificulta dar un consejo sobre cuánto sueño requiere y a qué hora debe ir a la cama”.
En estudio, que ha analizado los hábitos de 1.083 niños de entre 3 y 14 años coincidiendo con la celebración este viernes del Día Mundial del Sueño, muestra que la mayor parte de los niños de entre 3 y 14 años (el 54,9%) duerme una media de entre 10 y 11 horas diarias.
En relación con otros hábitos, en el estudio se observa que los pequeños que duermen más horas suelen alimentarse mejor (comen bastante más fruta y verdura y van a establecimientos de comida rápida con menos frecuencia), abusan menos de las tecnologías y realizan menos horas de deberes.
Por comunidades autónomas, los niños de Castilla-La Macha son, con una media de 10,11 horas/día, los pequeños que más duermen; los de Cantabria (9,94), País Vasco (9,89), Extremadura (9,82), Asturias (9,80), Castilla y León (9,79), Comunidad Valenciana (9,74), Aragón (9,72), Cataluña (9,70), Galicia (9,68) y Andalucía (9,67). Por debajo de la media, Canarias (9,60), Madrid (9,51), Navarra (9,46), Baleares (9,34), Murcia (9,32), Ceuta (9,28) y Melilla (9,16).

Insomnio infantil

Según señala el doctor del Río el insomnio infantil se divide en tres grupos: comportamental, piscofisiológico y de disruptores breves. El más frecuente, y con diferencia, durante la infancia temprana es el comportamental, que puede asociarse al trastorno de asociación a conciliación, es decir, el niño solo se queda dormido cuando se dan ciertas condiciones que, con frecuencia, implican la presencia de los padres y en los despertares nocturnos vuelven a ser necesarias.
Este trastorno suele desaparecer en torno a los 3 o 4 años. También puede relacionarse con el insomnio de establecimiento de límites, “muy frecuente en edad preescolar y caracterizado por las protestas y la resistencia del niño a acostarse durante largos períodos”.
La prevalencia de los problemas de sueño en niños es de al menos un 25% y varía con la edad. “Entre el 25 y el 50% de los bebés de entre 6 y 12 meses y el 30% de los niños de entre 1 y 2 años tienen despertares nocturnos con dificultad para tranquilizarse solos. En edad preescolar (entre 3 y 5 años), la prevalencia es de un 25% y son frecuentes las pesadillas, la dificultad para conciliar el sueño, los despertares nocturnos y el síndrome de apnea obstructiva del sueño, además de algunos trastornos como el sonambulismo y terrores nocturnos”, afirma.
Más allá de ajustarse a la horas que debe dormir un niño, el experto incide en el impacto que tiene en los más pequeño no poder dormir. “Los problemas de sueño pueden producir letargia, dolor de cabeza, alteraciones del ánimo, alteraciones cognitivas, como problemas de memoria o atención y alteraciones en el comportamiento, como hiperactividad, agresividad o impulsividad”, afirma.
Para mantener una higiene de sueño adecuada, el doctor del Río recuerda que “una buena noche comienza durante el día”, por ello recomienda seguir una rutina diaria clara, no castigar al niño mandándole a la cama ni permitir que juegue en ella, ya que la cama debe utilizarse solo para dormir, evitar las comidas copiosas antes de acostarse y premiar al niño cuando tiene una buena noche.
El momento de ir a la cama ha de tener también su propio ritual, así se aconseja “calmar al niño cuando quede poco para acostarse, establecer un mismo criterio entre ambos progenitores y seguir la misma secuencia todos los días”.
Respecto a las condiciones de la habitación, ha de estar oscura y templada (a unos 18ºC) y si el niño tiene miedo a la oscuridad puede usarse una luz muy tenue o entreabrir la puerta. Por último, recomienda a los padres no acudir demasiado rápido cuando el niño les llame, pero tampoco esperar a que esté completamente alterado, además de intentar mantener la calma, hablar lento y suave y dejar al niño dormir en su cama.